¡Prometedor futuro para Alemania!

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Marcelo Díaz intentó salir jugando desde el borde del área y perdió el balón ante la presión de Timo Werner. El joven del Leipzig se la sirvió a Lars Stindl y Claudio Bravo solo miró como el hábil delantero del Borussia Monchengladbach definía suave sin marca alguna. El gol, que cayó apenas corrían veinte minutos, marcó el trámite de la final. Alemania se quedó con el título de la Copa Confederaciones y terminó con la ilusión de Chile. La final fue 1-0.

Fue una definición caliente. Gonzalo Jara mereció ser expulsado por un codazo muy claro sobre Werner, pero el VAR dio nuevos signos de su incompetencia: la asistencia de la triada liderada por el francés Turpin no le aclaró el panorama a Milorad Mazic, el juez principal quien, salvo esa, no tuvo mayores sobresaltos a lo largo de los 90 minutos.

Chile llegó más al arco de Ter Stegen, tocó mejor y fue más preciso a la hora de elaborar, pero la laguna por la que convivió durante la primera media hora del complemento no le permitió ser certero. Alemania, en contrapartida, escogió una versión más pragmática y encontró en Julian Draxler a su principal arma. Bravo se lució con sus achiques.

Löw conquistó la primera Confederaciones para Die Mannschaft, que apostó por un equipo “B” de nivel mundial y quedó prendido de cara a Rusia 2018. La Roja lo dio todo: en el desenlace, Ángelo Sagal se perdió la más clara y Alexis Sánchez lloró porque los puños de Ter Stegen, cuando el pito estaba a punto de sonar, salvaron un gran tiro libre del tocopillano.

Un error puntual guió la nueva alegría para Alemania. La octava de su rica historia.