El uno tras del otro. Uruguay mejorando su fútbol, Argentina con nuevas ideas como jugadores. Sin duda era el duelo eliminatorio más atractivo de la jornada. Sin embargo la cancha se llenó de estrellas, pero se ausentó ese viejo y querido romance entre el balón y la red.

Con esto no quiero decir que no hubieron emociones. Bueno también hubo patadas, pero hubieron muchas llegadas de las dos selecciones. El “maestro” Tavárez se presentó fiel a su estilo de juego, preciso, fuerte, salidas directas a la media cancha en la zona de iniciación, donde le hizo mucho daño a Argentina. La selección de Sampaoli por su parte, temerosa, un poco lenta, pero lista para matar de contragolpe. No hubo muertos.

Pero se gozó del espectáculo. Llegadas de Luis Suárez, como de Lionel Messi, hicieron desbordar las emociones. Pero como siempre hubo alguien que se emocionó demasiado, y metió tremenda patada a Messi que se retorcía del dolor. Biglia me sorprendió, quizá jugó el mejor partido desde que está en la albiceleste, pero no alcanzó. Fue un empate justo, quizá Uruguay mereció más, pero Sampaoli sabe, y sabe lo que hizo, su objetivo no era ganar, sino clasificar, lo mismo que debía hacer Gustavo Quinteros en Brasil, pero tomó un riesgo muy alto, por lo que perdió.

Este resultado nos complica a nosotros, pero quien ganó más fue Argentina y Colombia. Gran partido en el Centenario de Montevideo, que sin duda deja muchas lecciones para el cuerpo técnico de nuestra selección, ya que hasta la última fecha tenemos que buscar nuestro boleto a Rusia, justamente, frente a Sampaoli y “su Argentina”.